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Miami era una fiesta (Art Basel 2010)

Por noveno año consecutivo  la mayor feria de arte contemporáneo de América ha regresado revitalizando las calles de un Miami inundado de gente, porque aquí  el arte es el protagonista de un auténtico festival que monopoliza la ciudad durante una semana completa; a diferencia de en Arco, donde la mayoría de la actividades se concentra en torno a Ifema, en Art Basel no puede decirse que Gonvention Center  (Miami Beach) sea el núcleo central sino una pieza más del entramado en la que , eso sí, exponen los artistas más consagrados y donde se podía ver la obra de Man Ray, Warhol, Le Corbusier, Matisse y Picasso, pero también de Tracey Emin o Damien Hirst entre otros.  Sin embargo, a su alrededor  gravitan ferias que para muchos resultan más atractivas y que cada vez ganan un peso mayor; Nada, Art Miami, Scope, Arts for A Better World, Art Asia y  especialmente Pulse, esta última arrebatadoramente genial, concentrando las apuestas más interesantes de los talentos que emergen con más fuerza, digamos nombres; los dibujos en cuartillas de Kevin Simon Mancera (Nueveochenta,Bogotá), las arquitectura de la densidad en las fotografías de Michael Wolf (www.photomichaelwolf.com/ New York) la pintura de Scott Daniel Ellison (Clampart, New York) o las casas y árboles de Jorque Mayet (Cuba)  de la galería mallorquina Horrach Moya. El Centro Cultural de España en Miami auspició un proyecto procedente de NY, el ArtBus, una limusina con capacidad para unas quince personas, que  gratuitamente realizó diferentes itinerarios  para visitar las exposiciones más prestigiosas durante los tres días de Art Basel (2,3 y 4 de diciembre). En el Moore Space se expuso con notable éxito Mover la roca (Move the Boulder) el primer proyecto conjunto del colectivo de artistas dominicanos Quintapata, comisariado por Fernando Castro Flores.


No sólo galerías por doquier (especialmente del Design District y Wynwood) abrieron sus puertas (destaca la más grande del mundo, la de Gary Nadler, el mayor coleccionista de Botero, un fascinante espacio de 17 mil metros cuadrados en pleno Wynwood), también los edificios que conglomeran los estudios de artistas abrieron  al público como The Bakehouse Art Complex al más puro estilo del Tacheles berlinés (maravillosas las piezas del colombiano José Pacheco Silva y fotografías de Kendall Stopak).
También tiendas de toda índole, restaurantes, hoteles (The Soho Beach House…), museos (El Wolfsonian presentó Seduce me, una serie de cortos dirigidos,escritos y protagonizados por Isabella Rosellini y contó con su asistencia, en el Moka se celebró la fiesta de Vanity Fair…), universidades, instituciones  e incluso discotecas aprovecharon la ocasión para ofrecer fiestas temáticas y cautivar a los turistas procedentes de cualquier parte del mundo  ofreciendo comida y bebida gratis. La ciudad entera fue una fiesta de lunes a domingo,  a los desayunos siguieron los brunchs, las recepciones vespertinas, las cenas, performances y conciertos  gratuitos en la playa (El ciclo “Art loves music” con Metric como cabeza de cartel, acogió también a Danjee Flesh Nation; Mexico's PellejosEl Espandor; Martin Creed, Scott Z, DJ Dez, Raul Cardenas, Karim and Broken Hearts Club DJs), recepciones y cóckteles nocturnos, como si la crisis de pronto dejara espacio para un paréntesis. Como se preveía, las galerías consiguieron un número cuantioso de ventas; coleccionistas, curadores, artistas y amantes del arte mostraron su satisfacción y la feria se consolidó como una de las más importantes del mundo, Annette Schonholzer, directora de Art Basel, puede saborear su éxito.El domingo clausuró la feria y al anochecer, como si todo estuviera programado, bajaron las temperaturas.